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Los dueños del buen gusto literario

A propósito del estreno de The 50 Year Old Argument, recorremos las revistas de libros que, como The New York Review of Books -a la que está dedicado el documental de Martin Scorsese- definen en buena medida quién es quién en el canon literario del hemisferio norte

 

Nos encantan las listas. Nos fascina la posibilidad de ordenar en ítems, conceptos, pasos o etapas el mundo que nos rodea, el universo tanto de la vida cotidiana como de aquellos conocimientos complejos que parecieran inaccesibles sin un principio que los organice. Las listas tienen la virtud de sistematizar el caos, jerarquizarlo. Por algo los libros de marketing y de autoayuda están repletos de enumeraciones donde la premisa es enfocar y pasar a la acción sin perder tiempo agobiándonos por todo ese alrededor imposible de asir de una sola vez.

El poder de las listas se extiende sobre todos los dominios de la vida del hombre desde lo psicológico hasta lo laboral, pasando también por las compras del supermercado y por los ejercicios que requiere un entrenamiento que nos mantenga en forma física o espiritual. Los consumos culturales tampoco son ajenos a los inventarios. Todos hojeamos o nos compramos los 1001 libros, películas, obras de arte o discos que hay que leer, mirar o escuchar antes de morir, entre las cientos de publicaciones dedicadas a ordenarnos la curiosidad. Pero hablar hoy de canon tiende a sonar conservador y demodé: la producción cultural se ha multiplicado por mil -y así también los gustos y los géneros literarios en este caso- que resulta una misión imposible pretender abarcarlo todo bajo criterios unánimes de selección siempre limitados y determinados por unos pocos.

Sin embargo, tomando el universo de literario como objeto de análisis, los cánones parecieran continuar vigentes, quizás ya no en términos solemnes y escolares, pero sí bajo la forma de revistas culturales que en la actualidad se han convertido -junto con otros actores como las editoriales, los premios y el marketing- en las guías encargadas de conducir al lector a través del supuesto buen gusto literario. Entre ellas, está The New York Review of Books, aparecida a principios de los 60 como consecuencia de una huelga de los trabajadores de los principales diarios de Nueva York. La publicación cumplió medio siglo en 2013 y para festejarlo Martin Scorsese dirigió un documental donde se relata parte de su historia y se intenta mostrar su espíritu a través de reportajes más importantes aparecidos en sus páginas.

Robert Silvers en la redacción de la NYRB
Robert Silvers en la redacción de la NYRB.Foto:HBO

The 50 Year Argument, tal como se llama el documental que se puede ver esta noche, a las 22, por HBO, traza un recorrido por el devenir de la publicación centrándose en la figura de Robert Silvers, su histórico editor, y en imágenes de archivo en las que se puede ver, por ejemplo, a Norman Mailer provocando a intelectuales feministas o discutiendo con Gore Vidal, así como también entrevistas a Susan Sontag, Joan Didion, Mary McCarthy y Michael Chabon, entre otros fieles colaboradores de la publicación.

El monopolio estético

La portada de un número reciente de la NYRB
La portada de un número reciente de la NYRB.

Con más de mil números publicados, la NYRB es una revista quincenal que edita veinte números al año. Desde su creación, Silvers propuso dos estrategias bien claras: publicar reseñas literarias de contenido riguroso, por un lado, y artículos de largo aliento sobre cuestiones políticas y sociales, por otro. Con un staff de escritores ya reconocidos al que se fueron sumando con el tiempo otros nuevos autores siempre ya importantes, la revista no se dedicó a descubrir, consagrar ni a promover a nadie en particular, sino que más bien su trabajo fue el de sostener y dar difusión a la actualidad literaria de cada época. La revista tiene una edición argentina, Review. Revista de Libros, que publica una selección de material de la NYRB además de notas y reseñas producidas en nuestro país.

En 1959, Elizabeth Hardwick, una de las creadoras de la NYRB, publicó un ensayo en la revista Harpers -”The Decline of Book Reviewing”- en el que realizaba un duro diagnóstico acerca de las reseñas literarias: eran demasiado condescendientes y amables con sus objetos de análisis. Unos años después, ella y su marido, el poeta Robert Lowell, se juntaron a comer con sus vecinos Bárbara y Jason Epstein -editor de Nabokov, Mailer, Roth y Gore Vidal, entre otros- durante una huelga de trabajadores de la prensa de Nueva York. Allí, los cuatro imaginaron una publicación que ofreciera reseñas de calidad escritas por gente inteligente y capaz. Así, después de convocar a Robert Silvers como editor y de pedir un préstamo en el banco, el primer número de la revista apareció en formato tabloide el 1° de febrero de 1963. Lowell aportó un poema a esa primera publicación,“Buenos Aires”.

Lla apuesta de la NYRB fue siempre ir por un público especializado e interesado en ensayos de estilo académico y no en simples comentarios. Entre los autores aparecidos tanto en sus firmas como en sus reseñas se destacan los nombres de W.H. Auden, Jean Paul Sartre, Hannah Arendt, Truman Capote, Harold Bloom, Margaret Atwood, J. M. Coetzee, Christopher Hitchens y John Updike, entre otros. Un caso interesante es el de Martin Amis que, a diferencia de sus contemporáneos como Ian McEwan, Julian Barnes y Salman Rushdie, tuvo un único momento de gloria en la revista con El libro de Rachel(1973). Seis años después, se acusó a Jacob Epstein, hijo de uno de los matrimonios fundadores de la NYBR, de plagiarla en una obra que él firmó. Después del incidente, Amis quedó silenciado para siempre de la publicación.

Enemigas íntimas

El corpus de imprescindibles literarios configurado por las obras y escritores elegidos por el legendario editor Robert Silvers que, con sus 85 años sigue trabajando como si fuera el primer día, se completa con el resto de las revistas literarias canónicas del mundo. Entre ellas, se destacan The Paris ReviewThe New Yorker y Granta, que vuelven a mirar el universo de las letras desde el hemisferio norte. “Es necesario reconocer tres centros culturales importantes en los Estados Unidos: Nueva York, Los Ángeles y Chicago, lo cual deja en la sombra a numerosas publicaciones menores, dirigidas a ámbitos locales”, asegura Daniel Altamiranda, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UCA, especialista en literatura norteamericana. A continuación, una pequeña radiografía de cada uno de ellos.

The Paris Review, los descubridores de nuevos mundos

La tapa del número más reciente de The Paris Review
La tapa del número más reciente de The Paris Review.

A través de su historia, ha descubierto para la escena literaria mundial a nuevos escritores hoy considerados fundamentales. Fundada en 1953 en París y con sede en Nueva York, TPR publicó por primera vez en sus páginas textos de Philip Roth, Italo Calvino, Samuel Beckett, Nadine Gordimer, Jeffrey Eugenides, David Foster Wallace y Jonathan Franzen, cuando todavía eran jóvenes promesas, además de ser una de las primeras en reconocer el talento de Jack Kerouac con la publicación de su cuento “La niña mexicana”. en 1955. A diferencia del NYRB, la estrategia editorial del Paris Review -que se publica cuatro veces al año y vende alrededor de 20.000 ejemplares de cada uno- es descubrir lo que está por venir. “Nuestro propósito consiste en señalar a los lectores sendas literarias por las cuales caminar (.) Somos como Cristóbal Colón, descubridores de nuevos continentes. En la revista coinciden el escritor, sus lectores y el mundo que está en medio. Esperamos contribuir a que ocurra el milagro erótico del encuentro entre el artista y quien contempla su obra”, dijo su editora, Lorin Stein, en una reciente entrevista aparecida en la publicación española Letras Libres.

The New Yorker: el ombligo literario que se abre al mundo

La tapa del número del 9 de noviembre de The New Yorker
La tapa del número del 9 de noviembre de The New Yorker.

Fundada en 1925 y con una frecuencia semanal mayormente semanal, The New Yorker aparece como una de las competencias más fuertes de la NYRB. Su gran cantidad de lectores, que pasó de los 600 mil ejemplares en 1989 a más de un millón en 2011 de acuerdo con las cifras publicadas por el Centro de Investigación Pew, resulta un caso paradigmático considerando la extensión y profundidad de sus artículos, ensayos y reseñas. Enfocada en el movimiento cultural de la ciudad, la revista ha logrado crear una fórmula del éxito que combina una buena selección de ficción y otra de periodismo de calidad. Entre las firmas más destacadas de su historia figuran Dorothy Parker, J. D. Salinger, John Cheever, Leonard Cohen, Woody Allen, John Updike y Murakami, por mencionar sólo algunos en sus casi cien años de historia. Sus grandes plumas y mejores textos suelen destacarse en su archivo, que periódicamente pone a disposición de los lectores de su sitio los mejores de ellos de forma gratuita (para leer todo el contenido de la publicación se debe pagar una suscripción).

Granta: los pronósticos más certeros

Para los fanáticos de las listas, Granta ofrece un paraíso de inventarios distribuidos en los 132 números que ha publicado -a razón de dos por año- desde 1979 con sus respectivas ediciones en doce países del mundo. Tanto allí como en ciertos catálogos extraordinarios, como el corpus de los veinte escritores prometedores en español, en portugués y en inglés que publica cada diez años, el lector ávido de balances puede seleccionar aquellas obras que debe adquirir con urgencia como las que podría descartar de su bibilioteca. Con el formato de reseñas literarias y reportajes periodísticos de calidad, la revista se ganó un lugar en el universo del canon gracias a las acertadas elecciones de los mejores jóvenes autores británicos publicadas en 1983 y en 1993. Como si hubiera podido viajar al futuro, la llamada “generación Granta “resultó una impecable selección de los referentes actuales del panorama literario internacional: Martin Amis, Julian Barnes, William Boyd, Kazuo Ishiguro, Ian McEwan, Salman Rushdie, Graham Swift y Hanif Kureishi, entre otros.

Un canon 2.0

“Hoy hay poco tiempo, las recomendaciones y los hits surgen de tuiteros confiables. Es más fácil seguir el gusto de alguien en quien confío por Facebook o por Twitter que encontrar el tiempo para leer una revista cultural. No soy apocalíptica, trato de ser realista”, asegura la escritora y periodista Hinde Pomeraniec (@hindelita) aludiendo al fenómeno de un supuesto canon construido desde la inmediatez de las redes sociales que facilitan el conocimiento y el acceso directo tanto a obras consagradas como a escritores de nicho imposibles de conocer sin pertenecer a determinados círculos literarios.

En el mismo sentido, Sonia Budassi, escritora y editora de la revista Anfibia, señala que “así como se multiplican los títulos literarios, también lo hacen las publicaciones online; los booktubers, los tuiteros, los bloggers y los críticos amateurs también son otras guías de orientación que abren camino no sólo en relación al presente sino también en el descubrimiento del pasado”. El poeta y traductor Ignacio Di Tullio lo sintetiza en unas pocas palabras: “las redes sociales como medios de difusión y promoción de obras están modificando hoy todas las reglas del juego”.

El panorama local: En la cancha se ven los pingos

“Como los pingos que se pavonean por la pista para ganarse la confianza de los apostadores y seducir a los burreros que, en el caso de consagrarse en la cancha, contribuirán a amplificar su fama y por lo tanto su rentabilidad, las revistas culturales y literarias permiten jugar el juego que configura la literatura,- explica Verónica Tobeña, doctora en Ciencias Sociales, autora de ¿Cuál es tu escritor preferido? La discusión del canon en las letras argentinas-. Esta es la función que cumplió en la década del 20 la revista Martín Fierro para escritores como Ricardo Güiraldes y Macedonio Fernández, autores hasta entonces marginados por el público, el mercado y las instituciones, y que son ubicados en el centro del sistema literario argentino por la reivindicación operada por esta célebre revista que nucleó al grupo literario conocido como Florida. Otra operación radical fue la que llevó adelante la revista Contorno de los hermanos Ismael y David Viñas en los años 50, inaugurando una suerte de reverso del canon, un lado B de la literatura consagrada. Lo que instala esta mítica revista es una lógica política para leer literatura, un aparato crítico fundado en valores políticos más que estrictamente literarios. La clave de lectura política fue lo que le permitió a esta revista reivindicar el valor literario de Roberto Arlt cuando de él se decía que escribía mal”, explica Tobeña.

“En tanto dispositivos, las revistas culturales sirven para enmarcar la literatura, crear sus condiciones de lectura, establecer genealogías literarias, balizar el mundo de las letras visibilizando ciertos autores y opacando a otros. El repertorio de estrategias que disponen para ello es variado. El más obvio es su mera existencia, que permite dar entidad a un grupo de escritores usando ese espacio como plataforma literaria y promotor de su consagración. En ciertos casos, la operación que se practica tiene que ver con la promoción de listas de escritores y/o de obras literarias, muchas veces confeccionadas a partir de encuestas aplicadas a escritores, críticos literarios, intelectuales. Por citar un ejemplo emblemático de esta operación, cabe recordar la famosa encuesta aplicada por Humor en 1987 a un conjunto de narradores a quienes se pedía responder a la pregunta de cuáles eran las diez novelas más importantes de la literatura argentina. La encuesta arrojó un listado que, como bien precisó Beatriz Sarlo más tarde, parecía configurado por profesores de literatura y no por escritores, ya que constituía un canon previsible y súper escolar”, refiere.

Literatura para ver

A propósito de The 50 Year Argument, una lista de diez alternativas para disfrutar de la literatura en pantalla.

1-The Real George Orwell. Una puesta en contexto del trabajo del autor de 1984 producida por la BBC.

2- The Mind and Times of Virginia Woolf. Aunque demasiado centrado en la enfermedad de la escritora, el documental ofrece un hermoso archivo de fotos de su vida cotidiana.

3-Life and Lolita. Vladimir Nabokov. Un relato sobre la personalidad del escritor ruso.

4-Philip Roth Unleashed. Una entrevista al “escritor jubilado” donde repasa los hits de su carrera literaria.

5-Sylvia. Protagonizada por Gwyneth Paltrow y Daniel Craig, la película se centra en la vida amorosa de la escritora con el poeta Ted Hughes.

6-Examined Life. Las cuestiones filosóficas clave de la vida comentadas por referentes clave a través de las calles de Nueva York.

7-Don DeLillo. Narrado por el escritor, el documental explora la relación entre la literatura, las armas y el apocalipsis.

8- W. H. Auden – Tell Me The Truth About Love. El relato muestra cómo la obra del poeta no sólo viene de la inspiración sino de un riguroso análisis del amor.

9-Once in August. Margaret Atwood cuenta los secretos de su escritura.

10-England Made Me. Un itinerario sobre la vida de Graham Greene.

 

La Nación. Para ver la nota desde su ubicación original cliquee aquí.